Gobernar el Estado, exige capacidad, formación y experiencia!
La formación profesional, la capacidad y la experiencia de los candidatos y gobernantes del Estado son elementos esenciales para garantizar una gestión pública eficiente, ética y orientada al bienestar colectivo. Una sólida formación académica permite comprender la complejidad de los problemas sociales, económicos y administrativos, así como diseñar políticas públicas con sustento técnico y visión de largo plazo.
La capacidad de liderazgo y toma de decisiones es clave para dirigir equipos, administrar recursos públicos con responsabilidad y responder de manera oportuna a los desafíos del gobierno. A su vez, la experiencia brinda conocimiento práctico del funcionamiento del Estado, reduce la improvisación y fortalece la gobernabilidad, ya que permite anticipar riesgos, manejar crisis y dialogar con distintos sectores de la sociedad. En conjunto, estos factores generan mayor confianza ciudadana, fortalecen las instituciones y contribuyen a que las acciones del gobierno se traduzcan en resultados reales y sostenibles para la población.
Definitivamente el candidato debe saber dominar el poder y la autoridad orientado a la gestión pública!
Contar con candidatos y gobernantes que tengan formación profesional, capacidad y experiencia es fundamental para asegurar decisiones públicas responsables y con impacto positivo en la sociedad. La preparación académica aporta criterios técnicos y conocimiento normativo para formular planes, programas y proyectos acordes con las realidades del territorio, mientras que la capacidad personal y política permite ejercer liderazgo, dialogar con la ciudadanía y construir consensos.
La experiencia, por su parte, facilita el manejo adecuado de los recursos del Estado, el cumplimiento de metas y la correcta ejecución de políticas públicas, disminuyendo errores costosos para la administración. Esta combinación fortalece la legitimidad del ejercicio del poder, mejora la eficiencia institucional y garantiza que el gobierno actúe con visión estratégica, transparencia y compromiso real con el desarrollo y el interés general.
Los asesores no deben gobernar!
El liderazgo legítimo del gobernante y el rol técnico de los asesores en la conducción del territorio..
Un gobernante debe ejercer de manera directa el liderazgo y la toma de decisiones sobre el territorio, ya que es quien fue elegido democráticamente para representar la voluntad ciudadana y responder por los resultados de su gestión. Cuando los asesores asumen un rol de dirección, se diluye la responsabilidad política y se corre el riesgo de que las decisiones se tomen sin conocimiento profundo del contexto social, cultural y territorial. Los asesores cumplen una función técnica y estratégica valiosa, pero su papel debe limitarse a analizar, proponer y orientar, nunca a reemplazar la autoridad legítima del gobernante ni a gobernar desde la sombra.
Permitir que los asesores dirijan el territorio debilita la gobernabilidad y genera desconfianza en la ciudadanía y en las instituciones. El gobernante debe escuchar recomendaciones, contrastar escenarios y evaluar opciones, pero la decisión final y la conducción política deben recaer exclusivamente en él o ella. De esta manera se garantiza claridad en el mando, coherencia en la gestión y un ejercicio del poder transparente, donde cada actor cumple su rol y el liderazgo se mantiene alineado con el mandato popular y el interés general.
Gobernar no es improvisar. No es aprender sobre la marcha. No es un ensayo y error con millones de ciudadanos como experimento!
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